Fotografía de Sandra Rodríguez

¿Es obligatorio leer a los clásicos?

¿Siguen siendo Los Simpsons baja cultura? ¿No tiene más referencias culturales Rick & Morty que una película de Sofia Coppola? ¿Hace falta leer a los clásicos para entender de literatura? 

La novela gráfica, la novela romántica juvenil, los libros de vampiros… todos ellos han sido criticados y encasillados en la baja cultura, parece que a veces tenemos que sentirnos mal por no leer a Tolstoi o a Dostoyevski. Sin embargo, la lectura puede perseguir fines muy distintos: divertirnos, aprender, enriquecernos, reflexionar, ser más crítico, evadirnos… ¿Quién dice que no puedo leer “Crepúsculo” por la mañana y “Crimen y Castigo” por la noche? 

¿Quién dice que tiene que gustarme más “Crimen y Castigo” que la autobiografía de un Youtuber?

O peor aún: ¿Quién dice que tiene que gustarme más “Crimen y Castigo” que la autobiografía de un Youtuber? En el colegio, en el instituto, a veces en casa o nuestros contextos, nos empujan a leer en nuestra infancia clásicos como “El Quijote” o “El Lazarillo de Tormes”, y aunque no tiene por qué ser así siempre, por lo general nos ayudan lentamente a odiar la literatura y los libros. Nos presionan para leer títulos que quizás no podamos admirar y entender. 

Existe un momento maravilloso en la vida de muchas personas, ese momento en el que te reconcilias con los libros. Alguien te regala un best-seller juvenil de amor que lees 15 veces cuando tienes 15 años. Alguien te regala un libro de humor de un presentador de la tele. Te encuentras por casualidad con el libro de tu película preferida, o escrito por tu músico favorito. En ese momento te reencuentras con una cosa que creías perdida, la literatura. La evasión, la imaginación, el reposo, la calma, la contemplación, el disfrute, la crítica, la reflexión…   

A veces lo mejor es que la literatura sea una extensión de lo que te gusta

Y muchas veces, ese reencuentro no surge de leerse a Cortazar, no. Surge de “Crepúsculo”, “Ciudades de papel” o la Biografía de El Rubius. 

Así que no os sintáis mal por no haber leído los clásicos, puede que no sean los libros que te hacen disfrutar o reflexionar. A veces lo mejor es que la lectura sea una extensión de lo que te gusta. ¿Y luego? Ya tendrás la necesidad de acudir a los clásicos, si es que en algún momento te llaman…