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¡Autoeditados!

Quizás no todo el mundo lo sabe pero la mayoría de libros que encontramos por ahí han pasado el filtro de una editorial, se han corregido, maquetado, diseñado, editado, distribuido y mil cosas más.

Cuando una persona autoedita un libro se salta un paso: no hace falta ser seleccionado por una editorial. Y esto, que se lleva haciendo toda la vida (Jane Austen o Virginia Woolf se autoeditaron), ahora tiene visibilización y medios muy grandes como Amazon, Bubok, Lulu… a su servicio. 

Con la llegada de la tecnología solo queda adaptarse o morir.

Cada vez que se hace un avance en tecnología que permite a más personas acceder a algo que antes estaba reservado para unos pocos surgen roces, se tambalean los sistemas establecidos y a éstos últimos solo les quedan dos opciones: adaptarse o morir. No es que nos parezca bien que el sistema editorial y de distribución de clásicos se mueran, pero nunca esta mal pegar un toque de atención y repensar algunas dinámicas dentro de la cultura.

Los libros autoeditados, por lo general no se pueden encontrar en grandes Librerías ya que trabajan solo con distribuidoras.  Sin embargo, grandes autores y autoras que han vendido miles de libros con distintas editoriales se están pasando a nuevas formas de compartir con el mundo lo que han escrito.

 Una de las ventajas de la autoedición es el porcentaje de beneficio

 Aunque tenga sus cosas malas (como todo en la vida) también hay grandes ventajas, empezando por la económica, ya que en la autoedición el porcentaje de los beneficios que te llevas se duplica, triplica o cuadriplica en comparación con lo que te daría una editorial.

 Claro que, autoeditar también puede ser un puente o una lanzadera para que una gran editorial te conozca, te haga una buena oferta y acabes saliendo en la televisión o cumpliendo ese gran sueño. Las colecciones y catálogos de las editoriales se han ganado la fama que les precede por llevar muchos años ofreciendo a los lectores lo mejor de lo mejor. Sean grandes o pequeñas, todas las editoriales comienzan igual: gracias a la pasión por la lectura.

Sea cual sea el camino que quieras elegir para publicar tus retoños, se puede vivir económicamente de ello en ambos casos, también se puede fracasar en ambos casos y también puede que no te importe nada ganar dinero. Pero nadie te podrá quitar esa gran satisfacción: haber publicado un libro. Solo te faltará tener un hijo y plantar un árbol.